en las manos de una abuela adorable, pero no mi madre, aún.

en las manos de unas tías, no mías, aún.

en las noches donde las lagrimas me quemaban la piel dejándome cicatrices, muy mías, aún mías, siempre mías.

el regreso nunca llegó, los libros de mi siguiente sueño nunca fueron abiertos, y las esperanzas para el próximo encuentro con conocidos nunca amaneció.

todo se volvió gris y me encontré en un campo rodeado de pinos que nos encarcelaban del sol. en un desierto en medio de un bosque, corriendo por mi vida y buscando alguna cara que no me considerara una meta mas que obtener, una pelea mas que superar. que alguien me reconociera como el soñador que era, como el niño que aun deseaba ser, en vez de el sentimiento en el cual me había convertido.

me abandonaron, en medio de un momento sin fin, y con la elegancia de una película francesa, donde todo se convierte en emociones incomprehensibles en medio del humo de palabras.

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