Es solo un pequeño rectángulo con esquinas levantadas y colores deslavados. Un margen blanco rodea la pequeña imagen. En ella, un niño se encuentra junto a una alberca inflable, con un short rojo, un juguete en la mano, mirando hacia la cámara. El niño, aunque es el sujeto aparente de la foto, solo ocupa un pequeño pero importante lugar en la imagen: en la esquina inferior derecha.
Lo rodea un jardín bien cuidado, con árboles podados y juguetes alrededor de la alberca, todo frente a una casa grande, pintada de blanco con acentos rojos, con ventanas que dejan entrar la luz. La casa se extiende al fondo de la foto. El niño, con su juguete y sus shorts rojos, mira hacia la cámara, aparentemente sin emoción, entre los colores deslavados de la imagen.
Frente al niño y rodeando la propiedad, un cancel metálico; la puerta del cancel cerrada. La imagen del cancel tiñendo el rostro del niño, el jardín, la alberca, la casa, las ventanas, el cielo. Se puede ver a través del tejido del cancel, pero entre más se observa, se convierte en el sujeto de la imagen.
El mundo se divide en esta foto entre lo que existe tras el cancel y lo que vive afuera. El niño en su mundo limitado, seguro, cierto, y las posibilidades que existen fuera, inseguridad, incertidumbre.